Cuando me casé acordamos con mi esposo alternar las navidades, un año en la casa de su mamá y otro en la de mi mamá. El primer año de casados, bien comprensiva yo, decidimos pasarla en la casa de mi suegra: a su hermana, que también está casada, le tocaba ese año pasarla con su mamá, así que toda la familia estaría reunida. En fin ...
Esa primera navidad fuera de casa, fue realmente traumática. Primero, estar lejos de mi familia; segundo, a mi esposo (fanático) se le ocurrió ver el fútbol, desde una hora antes de las doce; y tercero, la cena empezó antes de las 12.
Dieron las 12 y tuve la esperanza que todo cambiaría, pero me equivoque. Nadie se dio por enterado de la hora. Tuve que decirles: saludémonos, ¿no?. Abrazos, saludos y a seguir con el fútbol ...
En el momento de los saludos las lagrimas se me caían, adoro a mi familia y la extrañaba muchísimo. Ni bien terminé de saludar a los presentes, corrí al teléfono para llamar a mamá, quien al otro lado de la línea también lloraba (eso me contaron mis hermanos).
Ven lo traumático que fue?
Este año, nuevamente me toca pasar la navidad en la casa de mi suegra, pero está vez estará mi hijo, quien compensará a mi familia, la cena, el fútbol y todo lo que pueda pasar en una navidad en casa de mi suegra …
jueves, 18 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
Como tenía q ser ... el primero para mi hijo! Gracias a ti ...
27.11.2008
Escuché alguna vez q el amor de madre es único y sí, efectivamente lo es, pero no es solo eso, es algo más, es perfecto. Único y Perfecto. Y es perfecto por q no hay condiciones, ni limitaciones, ni miedos; simplemente fluye como la respiración o como las lágrimas de felicidad que intento contener en vano cada que pienso en ti, como ahora que estoy recordando el adiós que me hiciste con tu manito al salir, o como siempre que recuerdo el momento en que naciste.
Cada día que pasa veo algo nuevo en ti. Hoy, por primera vez en nuestras vidas, en tu vida cortita y luminosa, y en mi vida iluminada por la tuya, levantaste tu manito para despedirme cuando salía de casa, con una sonrisota enorme inundando tu carita y dibujándose incluso en tus ojitos negritos y brillosos. Durante todo el camino al trabajo sólo pensé en eso y no dejé de sonreír también.
Ese gestito tuyo, esas sonrisas de las mañanas al levantarte o al recibirme cuando llego del trabajo, esa necesidad tuya de, al verme, sólo querer estar junto a mí; todo eso alimenta mi amor cada día, de una forma que no puedo expresar con palabras. Solo puedo decirte, hijo, que seré tu refugio siempre y nunca nada te faltará. Cometeré muchas equivocaciones seguramente, no hay manual para ser mamá, pero aprenderé a ser mejor cada vez para ti, a darte lo mejor de mí, a enseñarte siempre lo mejor.
Y te cuento todo esto, no solo porque quiero que sepas cuánto te amo, sino también para que sepas lo agradecida que estoy de ser tu mami, de tenerte a mi lado, hijo, de saber que nunca me ha de faltar nada porque todo lo eres tú.
Y es que si tengo que reducir a palabras lo que siento, te digo que daría mi vida entera por ti hijo, sin la más mínima duda ni reparo.
Quiero que sepas que desde que naciste vivo para ti y por ti. Te amo mucho hijo!
Escuché alguna vez q el amor de madre es único y sí, efectivamente lo es, pero no es solo eso, es algo más, es perfecto. Único y Perfecto. Y es perfecto por q no hay condiciones, ni limitaciones, ni miedos; simplemente fluye como la respiración o como las lágrimas de felicidad que intento contener en vano cada que pienso en ti, como ahora que estoy recordando el adiós que me hiciste con tu manito al salir, o como siempre que recuerdo el momento en que naciste.
Cada día que pasa veo algo nuevo en ti. Hoy, por primera vez en nuestras vidas, en tu vida cortita y luminosa, y en mi vida iluminada por la tuya, levantaste tu manito para despedirme cuando salía de casa, con una sonrisota enorme inundando tu carita y dibujándose incluso en tus ojitos negritos y brillosos. Durante todo el camino al trabajo sólo pensé en eso y no dejé de sonreír también.
Ese gestito tuyo, esas sonrisas de las mañanas al levantarte o al recibirme cuando llego del trabajo, esa necesidad tuya de, al verme, sólo querer estar junto a mí; todo eso alimenta mi amor cada día, de una forma que no puedo expresar con palabras. Solo puedo decirte, hijo, que seré tu refugio siempre y nunca nada te faltará. Cometeré muchas equivocaciones seguramente, no hay manual para ser mamá, pero aprenderé a ser mejor cada vez para ti, a darte lo mejor de mí, a enseñarte siempre lo mejor.
Y te cuento todo esto, no solo porque quiero que sepas cuánto te amo, sino también para que sepas lo agradecida que estoy de ser tu mami, de tenerte a mi lado, hijo, de saber que nunca me ha de faltar nada porque todo lo eres tú.
Y es que si tengo que reducir a palabras lo que siento, te digo que daría mi vida entera por ti hijo, sin la más mínima duda ni reparo.
Quiero que sepas que desde que naciste vivo para ti y por ti. Te amo mucho hijo!
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