Han pasado 36 años y hoy puedo afirmar que el tiempo transcurrido, las experiencias vividas, los mares de lágrimas y los rencores me han hecho mierda para el amor.
La practicidad reina en mis sentimientos y eso, aparte de traerme problemas, me da mucha pena por mí y por quien está a mi lado porque realmente no se lo merece.
Recuerdo que años atrás escribía cartas, pensaba en sorpresas, me preocupaba por los detalles, besaba con mi mente en blanco, abrazaba sin controlar el tiempo, soñando y creando mi historia de amor con la persona que tenía a mi lado y que pasó? pues lo que siempre pasa: de un sopapo me despertaron, misma escena de Sherk cuando fue a rescatar a la princesa de la torre más alta y ella lo esperaba haciéndose la dormida.
A veces intento regresar a lo que fui pero me resulta difícil por el temor de volver a escuchar el "yo te dije..." de mi misma y de mis amigas, bueno en realidad mis amigas me dirían: que cojuda que eres, como le vas a creer!
Este tira y afloja de confiar en que efectivamente existe el "príncipe azul" o de ser más realista que sí existe una personas que te diga todos los días "te amo", que estas preciosa (a pesar que sabes que no es cierto), que te pregunte ¿estás bien? por que no se comunicaron en un lapso de 15 minutos o más, que a pesar que no te puede regalar flores las hace para ti con palabras o que cuida cada detalle sólo para verte reír, me resulta complejo, agotador, me deprime, me absorbe ...
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